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Thursday, October 12

  1. page FAMOSOS Y PUBLICIDAD edited (12 octubre 2017) Confieso que esta página he decidido abrirla después de leer el artículo de Rica…
    (12 octubre 2017)
    Confieso que esta página he decidido abrirla después de leer el artículo de Ricardo Uribarri en Ctxt.es. Nuestros alumnos, niños y adolescentes, están abducidos por los mitos que crean los medios, y a través de ellos, con tanto o mayor peso que la familia y la escuela, construyen su mundo de expectativas y deseos. Su inocencia les impide ver cómo son manipulados de forma interesada al servicio de los intereses consumistas de las grandes empresas. Los adultos, que antes fueron niños, tampoco escapan del halo que los famosos aportan a los productos que consumen. Lo que antes hacían las religiones, ahora lo hace la publicidad.
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    (Resumen propio de la información)
    Según la revista Forbes, el 85% de los usuarios confían más en los contenidos emitidos por personas “influyentes” que en otro tipo de publicidad.
    Según la consultora Opendorse, más de 2.000 deportistas profesionales firmaron más de 5.000 publicaciones patrocinadas en 2016, de las que el 82% fueron en Facebook, seguido de Instagram (9%) y de Twitter (8%).
    Las campañas en redes sociales relacionadas con el deporte han aumentado un 38% en los últimos años.
    La previsión de Zenith es que en 2019 la publicidad relacionada con el deporte represente el 20% del total en Internet.
    De ahí que las cuentas de estos deportistas hayan adquirido un importante valor económico, tanto por los ingresos que ellos mismos obtienen con poner un simple mensaje o una fotografía, como por los beneficios que repercuten en las marcas.
    Valga el ejemplo de Cristiano Ronaldo
    292 millones de seguidores en sus redes sociales, valoradas en unos 935 millones de dólares. En Instagram, es el segundo a nivel mundial, con 112 millones, tan sólo por detrás de la cantante y actriz Selena Gómez.
    Percibe 400.000 dólares (unos 340.000 euros) por cada foto en la que anuncia un producto.
    Por cada mensaje patrocinado que publica en Twitter recibe 221.891 euros.
    También para promocionar los de sus propias empresas, como la marca de ropa CR7, o la cadena de hoteles o gimnasios a los que está asociado.
    Colgó en sus redes el año pasado 580 mensajes haciendo referencia a alguna marca, lo que generó 927 millones de interacciones entre “me gusta”, compartidos y comentarios. Eso significa que cada mensaje del jugador en Internet tiene un valor de 1,6 millones de dólares, según la empresa Hookit. El segundo que más mensajes publicitarios publicó en 2016 fue Neymar con 255, con un valor individual de 488.000 dólares.
    Piqué es otro de los que usa sus canales en internet.
    cumula casi 50 millones de seguidores, para obtener rentabilidad a sus intereses empresariales, que van desde los videojuegos hasta los hosteleros o los inmobiliarios.
    Leo Messi
    168 millones de seguidores entre Instagram y Facebook
    Consigue hasta 150.000 euros por cada anuncio que publica en ésta última
    (el argentino no tiene twitter porque un avispado registró antes la dirección que tiene en otras redes).
    Baloncestista Lebron James
    119.356 euros por cada tuit publicitario.
    Neymar
    115.763 euros por cada tuit.
    Rafa Nadal
    49.610 euros por cada anuncio en Twitter.
    Pilotos como Jorge Lorenzo o Marc Márquez
    Entre 10.000 y 15.000 euros.
    Tanto Twitter como Facebook son muy laxos a la hora de perseguir estas conductas, especialmente con las cuentas que les aportan un tráfico de millones de personas.
    En otros países, como Reino Unido o Estados Unidos, se vigila más que los mensajes patrocinados lleven, como mínimo, etiquetas como #sp (sponsor, patrocinio) o #ad (advertisement, anuncio)
    En España existe la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico, en cuyo artículo 20 se lee que “las comunicaciones comerciales realizadas por vía electrónica deberán ser claramente identificables como tales, y la persona física o jurídica en nombre de la cual se realizan también deberá ser claramente identificable”.
    Laura Cuesta:“Hay una delgada línea entre los tuits promocionados (oficiales de la red) y patrocinados, pero el usuario debe saber en todo momento que el contenido que está viendo está pagado por una empresa y no es una recomendación del personaje. Y, además, porque las dos partes, la persona y la marca, podrían ser penadas legalmente. Todo lo que sea publicidad oficial supone unas ganancias que se deben declarar a Hacienda, pero el problema es la publicidad encubierta que no se declara como tal”. Pero es difícil [controlarlo]. Es como intentar poner puertas al mar. Es la gente la que debe hacer las cosas legalmente”.
    Además del número de seguidores, hay otros factores relevantes para que las marcas decidan asociarse a una figura pública. Para Cuesta, “lo fundamental es el engagement (el compromiso) que consiguen, lo que mueven a través de sus redes. Esa es la palabra mágica. Los comentarios que reciben, los tuits que retuitean, los usuarios que le responden… Todo lo que supone tener una comunidad fidelizada”.

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  3. page FAMOSOS Y PUBLICIDAD edited DDDF (12 octubre 2017) Confieso que esta página he decidido abrirla después de leer el artículo …
    DDDF(12 octubre 2017)
    Confieso que esta página he decidido abrirla después de leer el artículo de Ricardo Uribarri en Ctxt.es. Nuestros alumnos, niños y adolescentes, están abducidos por los mitos que crean los medios, y a través de ellos, con tanto o mayor peso que la familia y la escuela, construyen su mundo de expectativas y deseos. Su inocencia les impide ver cómo son manipulados de forma interesada al servicio de los intereses consumistas de las grandes empresas. Los adultos, que antes fueron niños, tampoco escapan del halo que los famosos aportan a los productos que consumen. Lo que antes hacían las religiones, ahora lo hace la publicidad.

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    4:37 am
  4. page Trabajar la publicidad edited ... {viral.001 copia.jpeg} {RÓTULOS PARA WIKI TRANSALFABETIZACIÓN.001.jpeg} {ZZZZZZZZZ.001.j…
    ...
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    de pantalla 2016-06-032017-10-12 a las 13.09.37.png}
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    4:21 am

Sunday, October 8

  1. page Cambios tecnológicos y problemas cognitivos edited dddd (8 octubre 2017) El tema/problema es lo suficientemente amplio como para dedicarle una pági…
    dddd(8 octubre 2017)
    El tema/problema es lo suficientemente amplio como para dedicarle una página específica.
    (tengo que traer aquí el libro "superficiales" de Nicholas Carr que tengo en otro lado. Es una referencia fundamental.
    {Captura de pantalla 2017-10-08 a las 13.28.41.png}
    (8 octubre)
    Este reportaje lo he podido medio-leer gracias al traductor de páginas de Google (la imagen es una captura de pantalla de esa traducción). Lo conocía gracias a Jorge Riechmann hace unos días. He solicitado a Ignacio Escolar
    que lo incluya en eldiario.es. Si, por alguna razón, no lo hacen, haré aquí un resumen chapucero de una pieza que me parece muy interesante e importante.
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    (septiembre 2017)
    Menos extenso que el siguiente, pero hace hincapié en una de las consecuencias.
    Interesan sobre todo los enlaces.
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    17 septiembre 2017)
    Una magnífica síntesis sobre un problema capital en la transalfabetización.
    (resumen propio)
    ¿Y si tener el mundo en el bolsillo no nos está haciendo mejores ni más sabios? Surgen voces de alarma de que el smartphone, ese arma poderosa de información masiva,
    se está volviendo en nuestra contra para convertirse en un arma de distracción masiva.
    Éstas son las señales:
    Nos cuesta más concentrarnos. Vamos “de oca en oca”, sin poner consciencia, con una atención demasiado predispuesta a abandonar el barco a las primeras de cambio.
    No recordamos nada. Algunos lo llaman “efecto Google”.
    Tememos perdernos algo. Así que al clásico consumo aspiracional de querer lo que no tenemos se suma ahora la angustia de no poder disfrutar de lo que estamos haciendo
    porque a la vez sabemos que algo nos estamos perdiendo.
    x--Nuestro cerebro no ayudaNuestro cerebro no ayuda
    La química rema en nuestra contra. El cerebro, que se muere por el estímulo y la novedad, es un auténtico monstruo de las galletas de información. Busca desesperadamente estar conectado.
    Y, por si fuera poco, vive de la gratificación.
    Hay estudios que relacionan nuestra tendencia a chequear compulsivamente el correo electrónico y las redes sociales con la adicción a las máquinas tragaperras. Es la expectativa de obtener
    una gratificación lo que hace que miremos nuestro móvil ¡entre 80 y 110 veces al dia!
    Estamos diseñados para distraernos.Estamos diseñados para distraernos.
    Poder estar atentos a cualquier estímulo garantiza nuestra supervivencia como especie. El problema es que la velocidad de los estímulos crece sin parar porque en la era digital todo se ha acelerado.
    Sin embargo, la atención es algo difícilmente divisible. Dicen los expertos en neurociencia que solo podemos hacer bien dos cosas a la vez cuando una de ellas se puede automatizar.
    O sea, que no es posible hablar y escribir simultáneamente en condiciones porque ambas actividades implican un esfuerzo cognitivo. Lo que sucede, aunque no lo parezca,
    es que repartimos alternativamente la atención entre las dos.
    Estamos diseñados para distraernos.--La multitarea nos dispersaLa multitarea nos dispersa
    Los estudios sobre cómo afecta la multitarea a la atención, al humor y al estrés resultan reveladores. Cambiamos de pantalla (o sea de atención) cada 47 segundos. Las personas muy proclives a la
    multitarea, los denominados heavy multitaskers, eran los más propensos a la distracción y los que tenían menor capacidad de concentración.
    Linda Stone, miembro del consejo asesor del MIT Media Lab, ha desarrollado un interesante concepto: la Atención Parcial Continua (APC) que conceptualiza el hecho de prestar atención
    a varias fuentes de información pero de manera absolutamente superficial. Y demuestra cómo esta actitud de conexión permanente para no perdernos nada nos pasa factura en forma de estrés
    y cómo pone en riesgo nuestra capacidad para tomar decisiones.
    Porque la capacidad de prestar atención sostenida y en profundidad es lo que da pie a la creatividad y propicia que surjan ideas realmente novedosas.
    Estamos diseñados para distraernos.--Las mentes errantes son mentes infelicesLas mentes errantes son mentes infelices
    Al menos así lo afirma un artículo de la revista Science publicado en noviembre de 2010 (“A wandering mind is an unhappy mind”), de Matthew A. Killingworth y David T. Gilbert,
    La buena noticia es que hay remedio: la dificultad para centrarnos es reversible. Dado que el cerebro tiene una gran capacidad para reeducarse, podemos mejorar con entrenamiento.
    Ya existen técnicas de desconexión digital y de gestión de la atención.
    Estamos diseñados para distraernos.--Pero, ¿son siempre malas las distracciones?Pero, ¿son siempre malas las distracciones?
    Expertos como Enrique Dans defienden la idea de que la hiperatención nos hace más eficientes. Dice que hacerlo es una capacidad que se desarrolla y se entrena, que es posible aprender a gestionar
    las interrupciones y volver rápidamente a la tarea anterior.
    Sea como fuere, el hiperestímulo ha resultado no ser del todo malo. Parece demostrado que la capacidad de comprensión lectora ha mejorado. Muchos han aprendido a “leer en diagonal”
    y distinguen rápidamente qué e-mail hay que contestar de modo urgente y cuál puede esperar. Hemos aprendido a interrumpirnos a nosotros mismos con un “caramelo digital” cuando la tarea nos cansa.
    En cualquier caso si, como parece, nuestra atención es un campo de batalla de marcas y corporaciones que saben bien cómo mover los hilos para atraernos con interacciones ligeras y reforzantes,
    solo quienes aprendamos a cultivar nuestra concentración disfrutaremos de una mejor calidad de vida.

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    5:18 am
  2. page Leer y escribir en la Web edited (Un solar (8 octubre 2017) He subdividido esta página para separar las piezas centradas en obr…
    (Un solar(8 octubre 2017)
    He subdividido esta página para separar las piezas centradas
    en obras)los cambios tecnológicos y los problemas cognitivos que generan, en una específica. Aquí vendrán todo lo que, sobre esa base problemática, sea más propositivo y esté centrado en las prácticas escolares.
    Esta página de mi e.portafolio profesional debo referenciarla e interrelacionarla con esta:
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    (17 septiembre 2017)
    Una magnífica síntesis sobre un problema capital en la transalfabetización.
    (resumen propio)
    ¿Y si tener el mundo en el bolsillo no nos está haciendo mejores ni más sabios? Surgen voces de alarma de que el smartphone, ese arma poderosa de información masiva,
    se está volviendo en nuestra contra para convertirse en un arma de distracción masiva.
    Éstas son las señales:
    Nos cuesta más concentrarnos. Vamos “de oca en oca”, sin poner consciencia, con una atención demasiado predispuesta a abandonar el barco a las primeras de cambio.
    No recordamos nada. Algunos lo llaman “efecto Google”.
    Tememos perdernos algo. Así que al clásico consumo aspiracional de querer lo que no tenemos se suma ahora la angustia de no poder disfrutar de lo que estamos haciendo
    porque a la vez sabemos que algo nos estamos perdiendo.
    Nuestro cerebro no ayuda
    La química rema en nuestra contra. El cerebro, que se muere por el estímulo y la novedad, es un auténtico monstruo de las galletas de información. Busca desesperadamente estar conectado.
    Y, por si fuera poco, vive de la gratificación.
    Hay estudios que relacionan nuestra tendencia a chequear compulsivamente el correo electrónico y las redes sociales con la adicción a las máquinas tragaperras. Es la expectativa de obtener
    una gratificación lo que hace que miremos nuestro móvil ¡entre 80 y 110 veces al dia!
    Estamos diseñados para distraernos.
    Poder estar atentos a cualquier estímulo garantiza nuestra supervivencia como especie. El problema es que la velocidad de los estímulos crece sin parar porque en la era digital todo se ha acelerado.
    Sin embargo, la atención es algo difícilmente divisible. Dicen los expertos en neurociencia que solo podemos hacer bien dos cosas a la vez cuando una de ellas se puede automatizar.
    O sea, que no es posible hablar y escribir simultáneamente en condiciones porque ambas actividades implican un esfuerzo cognitivo. Lo que sucede, aunque no lo parezca,
    es que repartimos alternativamente la atención entre las dos.
    La multitarea nos dispersa
    Los estudios sobre cómo afecta la multitarea a la atención, al humor y al estrés resultan reveladores. Cambiamos de pantalla (o sea de atención) cada 47 segundos. Las personas muy proclives a la
    multitarea, los denominados heavy multitaskers, eran los más propensos a la distracción y los que tenían menor capacidad de concentración.
    Linda Stone, miembro del consejo asesor del MIT Media Lab, ha desarrollado un interesante concepto: la Atención Parcial Continua (APC) que conceptualiza el hecho de prestar atención
    a varias fuentes de información pero de manera absolutamente superficial. Y demuestra cómo esta actitud de conexión permanente para no perdernos nada nos pasa factura en forma de estrés
    y cómo pone en riesgo nuestra capacidad para tomar decisiones.
    Porque la capacidad de prestar atención sostenida y en profundidad es lo que da pie a la creatividad y propicia que surjan ideas realmente novedosas.
    Las mentes errantes son mentes infelices
    Al menos así lo afirma un artículo de la revista Science publicado en noviembre de 2010 (“A wandering mind is an unhappy mind”), de Matthew A. Killingworth y David T. Gilbert,
    La buena noticia es que hay remedio: la dificultad para centrarnos es reversible. Dado que el cerebro tiene una gran capacidad para reeducarse, podemos mejorar con entrenamiento.
    Ya existen técnicas de desconexión digital y de gestión de la atención.
    Pero, ¿son siempre malas las distracciones?
    Expertos como Enrique Dans defienden la idea de que la hiperatención nos hace más eficientes. Dice que hacerlo es una capacidad que se desarrolla y se entrena, que es posible aprender a gestionar
    las interrupciones y volver rápidamente a la tarea anterior.
    Sea como fuere, el hiperestímulo ha resultado no ser del todo malo. Parece demostrado que la capacidad de comprensión lectora ha mejorado. Muchos han aprendido a “leer en diagonal”
    y distinguen rápidamente qué e-mail hay que contestar de modo urgente y cuál puede esperar. Hemos aprendido a interrumpirnos a nosotros mismos con un “caramelo digital” cuando la tarea nos cansa.
    En cualquier caso si, como parece, nuestra atención es un campo de batalla de marcas y corporaciones que saben bien cómo mover los hilos para atraernos con interacciones ligeras y reforzantes,
    solo quienes aprendamos a cultivar nuestra concentración disfrutaremos de una mejor calidad de vida.

    Un texto importante, con interesantes enlaces y materiales. La presentación que viene más abajo procede de allí.
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    5:14 am

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